lunes 22 de noviembre de 2010

Historia de Baldar: El Aislamiento de Mediria y la Reconstrucción de Baldar

Fue durante la Segunda Guerra Universal que Baldar y sus hijos fueron destruidos y por ellos sufrió su madre, Aemras. Y ella y sus hijos mayores, los Ancestrales, lloraron y se lamentaron por lo que habían perdido. Entonces, conmovida por lo que su hermana había debido pagar, Eatheras usó todo su poder y movió las astrales aguas del Océano Eterno. Y fue así que las estrellas se alejaron y se vieron distantes desde ese entonces, y ya nadie externo a Mediria podía ingresar a ella mientras ésta ya no fuera recorrida por las corrientes mágicas.

Enormemente agradecida por el acto de su hermana, Aemras se aprestó a reparar el daño que los invasores habían realizado a los mundos: pues descubrió que no sólo Baldar había sido aniquilado sino que todos los planos materiales habían sufrido, en mayor o en menor medida, los ataques de la Luz y de la Oscuridad.

Y así la Matriarca eligió de entre sus Hijos Mayores a doce. Y esos doce fueron dotados de gran poder sobre muchas cosas y aspectos de los planos materiales. Y esas cosas eran el Fuego y el Agua, la Tierra y el Aire, la Muerte y la Vida, la Flora y la Fauna, el Sol y la Luna, y, finalmente, el Orden y el Caos. Y fue así que la Mesa de los Aspectos fue constituida y su égida se extendió por los siete mundos, que lloraban por los daños que habían sufrido.

Usando sus facultades, los Aspectos, en conjunto con Aemras, re-erigieron las cordilleras y purificaron las atmósferas de los mundos, pero la perfección y la simetría se habían perdido para siempre. Tan sólo el plano de Ión no se vio afectado y fue en las costas de la Isla de la Primavera, Cre’Taur en la lengua ancestral, donde la “Diosa” se asentó con los Aspectos y el resto de la raza de los Ancestrales. Construyendo muralla sobre muralla, palacio sobre palacio, jardín sobre jardín y parque sobre parque, la ciudad ancestral de Fol’Alor, la Torre de la Eternidad, se erigió gloriosa, enraizando sus cimientos de piedra viviente como un árbol colosal. Y nunca hubo ni habrá mayor gloria en Mediria que la cúspide esmeralda de Fol’Alor.

En Baldar, mientras tanto, los Aspectos del Sol, la Luna y la Flora fueron destacados para guiar las reformas del antaño centro del Dominio. Y si bien lucharon contra la ferocidad de un mundo que literalmente había vuelto a empezar, sus esfuerzos no abdicaron por un largo tiempo. Alisando las planicies, llenando los mares, arrancando y plantando islas y continentes, los tres Guardianes (como fueron llamados) buscaron devolver al mundo su gloria, pero, al final, el propio Baldar volvía a desestabilizarse y las reconstrucción volvía a empezar. Fue así que los Guardianes se establecieron en el continente del norte, Bhorenar, el Santuario Secreto, y erigieron montañas de gran portento y elevada pendiente, que, como murallas, separaban el caos y la inercia del exterior de la vida que se desarrollaba apaciblemente en Bhorenar. Pues era verdad que sólo esa región había permanecido estable y muchas formas de vida primitivas habían vuelto a nacer bajo la vigilia de los Guardianes.

Fue así que los Guardianes bendijeron Bhorenar y experimentaron con las criaturas nativas, datándoles de poder y olvidándose del resto del mundo. Y por mucho tiempo hubo silencio de cosas vivientes fuera de la Montañas de la Bruma, las Oro’Cran.

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Para mejorar el mundo de Baldar, su historia y todo su trasfondo, se necesitan opiniones (que sirven para demostrar que alguien lee xD) y críticas costructivas (que sirven para mejorar lo que escribo/creo)... por ende, lector, te pido encarecidamente algún comentario sobre Baldar. ^^